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Grupo Social

Lima es un territorio donde conviven los locales y los colonizadores. Cuando hablamos de convivencia nos referimos al hecho de habitar la ciudad, aunque en esta convivencia las relaciones sean desiguales y de poder. "La unidad aparente de este subcontinente se basa en un hecho exógeno: la ocupación europea de un territorio hasta entonces fragmentado en múltiples desarrollos culturales autónomos de  los diversos  grupos  aborígenes que  lo poblaban." (Francello y Bergallo, 2006, p.2)

Los colonizadores ejercen poder sobre los indígenas y determinan que espacios deben ocupar y con que fin, para así tener un mayor grado de control sobre ellos. La población local, es decir los indígenas eran ubicados en territorios llamados reducciones, ya que no eran considerados civilizados, se los debía “españolizar” re educar y re evangelizar. “Fue una necesidad principal para toda ciudad o asentamiento importante establecido durante los primeros años de los virreinatos americanos, la habilitación de un espacio en su periferia inmediata, destinado al agrupamiento de la población local, avecindándola y organizándola en las distintas labores y servicios que requería el poblado de españoles que debían servir”. (Augustin en Municipalidad de Lima: Recuperando la memoria de Lima, 2017, p.18)

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Las principales reducciones de indígenas eran, Santiago del cercado, Los Peines, Nueva Triana, Magdalena Vieja. Estas eran ubicadas en la periferia de la ciudad, la vida en la reducción implicaba una pérdida de autonomía para los indígenas, porque vivían bajo supervisión de autoridades coloniales, este sistema buscaba desarticular las estructuras sociales y políticas tradicionales de los indígenas, forzándolos a adaptarse a un nuevo orden impuesto por los colonizadores, la vida en las reducciones buscaba romper con sus modos de vida y organización previos, la imposición de cultura y religión implicaban un proceso de transculturacion, "Entendemos a la Transculturación como el proceso selectivo de traslación  de modelos culturales desde una realidad a otra diferente. En este proceso se produce una apropiación y reelaboración de dichos modelos, resultando de ello una nueva realidad transformada y compleja" (Francello y Bergallo, 2006, p.5). De todas formas existía una resistencia cultural por parte de ellos y lograban dentro de las reducciones mantener sus tradiciones y formas de vivir.

En las reducciones cada familia indígena tenía su propia vivienda, de una sola habitación, todas las actividades domésticas se realizaban en el mismo lugar. En muchos casos contaban con un patio que podía estar al frente o en la parte de atrás donde se podían realizar labores agrícolas. Las reducciones promovían además una vida comunitaria, dentro de ellas había tierras asignadas específicamente para el cultivo que eran trabajadas en comunidad, los productos agrícolas obtenidos de utilizaban para la alimentación de todos. Algunas tenían también áreas designadas para el pastoreo y cría de animales, que les daba recursos adicionales. Sin embargo, la calidad de estas tierras limitaba la cantidad y calidad de productos agrícolas, perpetuando la pobreza entre la población. Estos lugares comunitarios también eran de alguna forma una resistencia a las políticas coloniales, permitía que la comunidad tenga un cierto grado de autonomía dentro de la reducción, los indígenas intentaban mantener y adaptar sus practicas tradicionales de trabajo y organización. Dentro de las reducciones las viviendas se organizaban en su mayoría al rededor de una plaza central, donde se realizaban reuniones comunitarias y ceremonias religiosas, en esta plaza además estaban ubicadas la iglesia, que además de ser un centro religioso era uno de los símbolos máximos de poder colonial ya que se buscaba “re evangelizar” al pueblo indígena, la casa del corregidor de indios y del cura, quienes eran dos de las autoridades máximas que tomaban las decisiones en las reducciones.

Los indígenas eran obligados a dejar sus tierras para trabajar para los colonos, existían distintas formas de trabajo forzado, como por ejemplo la encomienda en el cual los españoles recibían tierras junto con un grupo de Indígenas que debían trabajar para ellos, a cambio los encomenderos debían proteger y evangelizar a los indígenas. Otro tipo de trabajo era la mita, requería que los indígenas trabajen en tareas durante periodos específicos, como por ejemplo tierras agrícolas o minas, aunque suponía ser un sistema rotativo terminaba siendo un trabajo de explotación prolongada.

La vida de los colonos españoles en Perú contrastaba significativamente con la de los indígenas, tanto en términos de estatus social como de condiciones de vida. Ellos eran quienes representaban la élite dominante, vivían en un contexto de privilegios económicos y sociales. Estos privilegios se reflejaban en su acceso a recursos y poder político, aspectos que les facilitaba mantener un estilo de vida lujoso y una posición de autoridad sobre la población indígena. Esto les permitía construir viviendas más costosas y elaboradas, construidas con materiales duraderos como la piedra, ladrillo y adobe. “…ponen en evidencia la vitalidad de la antigua capital del virreinato del Perú como lugar de confluencia económica, pues allí se utiliza la piedra procedente de Panamá, el cedro de Costa Rica para los artesones, el cocobolo de Guayaquil para los corredores y los azulejos sevillanos en la caja de escalera y zócalos.” (Gutierrez, 1983, p175).

Las viviendas de los colonos se ubicaban en las áreas más prestigiosas de la ciudad, como el centro urbano, cerca de las plazas principales y edificios gubernamentales. Mientras que las reducciones de indios se ubicaban en la periferia, creando así una separación física y social. La distancia física entre las áreas céntricas de los colonos y las periferias de las reducciones reflejaba una segregación social. Los colonos y los indígenas vivían en mundos separados, con interacciones limitadas y generalmente reguladas. La ubicación céntrica de las viviendas de los colonizadores, permitía una mayor supervisión y control sobre las actividades que se realizaban en las reducciones. La plaza mayor era centro de la ciudad, rodeada por la Catedral, El Palacio del Virrey y las casas de los colonizadores más importantes. Las calles alrededor de la plaza mayor estaban organizadas en una cuadrícula regular, con manzanas rectangulares que tenían las residencias de los colonizadores y edificios oficiales. "Si el llamado trazado en <<cuadricula>>, con todas sus variantes, constituyen  la estructura determinante  de la mayor  parte de las ciudades americanas fundadas por los Españoles, la Plaza Mayor es la pieza urbana al rededor de la cual  se aglutina el conjunto, jerarquizando cada núcleo y siendo a la vez polo de atracción y foco generador." (Aguillera Rojas, 1988, p.2).

Las casas coloniales seguían estilos europeos, principalmente del barroco y el renacentista, contaba con una distribución espacial compleja con múltiples habitaciones dedicadas a funciones específicas, como dormitorios, salones, comedores, cocinas y patios interiores. Estos últimos actuaban como núcleo central al rededor del cual se organizaba la vivienda, distribuyendo las diferentes estancias de manera eficiente y funcional. Al mismo tiempo reflejaban el estatus y la riqueza del propietario, patios grandes y bien decorados eran de símbolos de prestigio. Contaban con balcones, estos además de añadir espacio exterior utilizable con vistas; socialmente indicaban riqueza y estatus alto, facilitando la interacción comunitaria y las observaciones de eventos públicos. "las logias-miradores y las solanas constituían junto con los balcones de cajón el sistema de proyección al exterior de la casa, de la apropiación de aspectos de la vida social urbana y de participación más allá de la portada.” (Gutierrez, 1983, p175).

Nos parece importante destacar que si bien convivían de alguna manera en un mismo territorio, Lima, la convivencia estaba marcada por las diferencias entre los grupos sociales, en donde existía una clara relación de poder y explotación entre los colonizados y los colonizadores que determinaban la división de las tierras, los labores que debían hacer y los tipos de viviendas en los que habitaban.

(G3) Alumnas: Orlando, Candela. Baña, Martina. Benvenuto, Lourdes. Guazzaroni Arin, Renata

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